viernes, 31 de octubre de 2014

TRATAMIENTO DE LA CIÁTICA


El tratamiento conservador, es la primera estrategia que se debe elegir en el tratamiento la ciática aguda. En este tratamiento debe incluirse terapia local sobre la zona lumbar, a través de la acción alternada de calor y frío, administración de fármacos que contengan la asociación de aspirina/ibuprofeno, junto con protectores gástricos del tipo de la cimetidina o el omeprazol. Todo esto debe completarse con la información adecuada del paciente acerca de esta patología y una guía de actividades a desarrollar. No deben permanecer mucho tiempo sentados. Cuando empiece a disminuir el dolor hay que recomendar ejercicios correctivos, debiendo discontinuar cualquier otro tipo de actividad que aumente el síntoma doloroso. Luego de 2 semanas de evolución, si el cuadro doloroso no se ha superado, el paciente puede requerir tratamiento de la ciática complementario, con una disciplina complementaria de la Medicina, como lo es la Kinesiología.

Por lo tanto, el paciente tiene que realizar un tratamiento kinésico cuando no existe mejoría con el tratamiento farmacológico. Cuando en una patología dolorosa del nervio ciático el dolor persiste más de 6 semanas, debe considerarse un cuadro de ciática crónica.

Tratamiento de la ciática crónico

En el tratamiento de la ciática crónica deben realizarse estudios previos, que incluyan radiografías de columna lumbo-sacra, frente y perfil. Como complemento de estudio se incluye el Electromiograma, para determinar el grado de compromiso de la musculatura de la pierna afectada. En algunos casos se debe efectuar un estudio de Resonancia Nuclear Magnética, que es el único método diagnóstico que muestra con detalles la estructura de los discos intervertebrales y las articulaciones entre las vértebras. Este estudio es imprescindible en los casos graves de compresión medular, donde es necesario llegar al tratamiento quirúrgico.

miércoles, 29 de octubre de 2014

EJERCICIOS ISOMÉTRICOS PARA LA RODILLA


En aquellas lesiones de rodilla en la que se produce un excesivo roce de la articulación rótula-fémur, es aconsejable no realizar ejercicios de flexo-extensión, pues con ello únicamente aumentaríamos el roce y consecuente desgaste de la articulación.

De modo que tenemos que fortalecer cuádriceps (muy importante en cualquier lesión de rodilla) sin hacer flexo-extensión de rodilla, para ello están los ejercicios isométricos, son ejercicios que fortalecen el músculo con una contracción continua en el tiempo, las series se hacen por tiempo (segundos) y no por número de repeticiones como en los ejercicios concéntricos o excéntricos.

Tendrás más fuerte el cuádriceps, más estable la rodilla y exigiéndole menos esfuerzo al tendón rotuliano.

martes, 28 de octubre de 2014

POSTURAS PARA UN SUEÑO REPARADOR



Un sueño reparador que nos permita descansar durante, al menos, ocho horas al día, tiene una relación directa con una buena salud y con nuestra mejor productividad laboral. Levantarse con las pilas bien cargadas nos ayuda a que, a lo largo del día, podamos encarar nuestras tareas habituales con la energía suficiente. Para conseguirlo, es fundamental elegir un buen colchón, una almohada adecuada y, además, dormir en una postura correcta.

 Debemos elegir la postura que más cómoda nos resulte para dormir, siendo boca arriba la más adecuada, pues nos permite tener toda la espalda alineada sobre una superficie plana y, además, favorece la correcta respiración, así como la posición fetal, acoplando una almohada bajo los muslos, ya que  la columna vertebral sufre menos porque está más recta y el cuerpo no se somete a tensiones.

 Dormir boca abajo, sin embargo, no está recomendado por los especialistas pues es una posición 'contra natura' que es perjudicial para el cuello pues, de forma inconsciente, debemos forzarlo a girar para respirar bien de manera que la columna se arquea y pone en tensión los ligamentos y la musculatura lumbar, lo que favorece la aparición de una lumbalgia.

  Existen hasta seis posturas diferentes y generalizadas a la hora de dormir, habiendo un 5% de la población que va alternando varias de ellas a lo largo de la misma noche. Sin embargo, todas ellas, más o menos recomendables por fisioterapeutas y expertos, tienen un denominador común, y es el papel fundamental que juegan el colchón y, sobretodo, la almohada, a la hora de tener un sueño reparador y saludable.
 

 Esta deberá ser más gruesa y firme para quienes duerman de lado o en posición fetal, pues debe permitir que el cuello descanse en posición horizontal y esté alineado con la columna vertebral; de firmeza y grosor intermedio para quienes duerman boca arriba, añadiendo una más pequeña debajo de las rodillas, para tener más relajada la espalda; una almohada blanda y fina para quienes duermen boca abajo; y de una firmeza media para quienes forman parte de ese 5% que cambia de posturas con frecuencia durante el mismo periodo de sueño.

lunes, 27 de octubre de 2014

Dolor de cintura o lumbalgia, causas, síntomas y tratamiento


La zona correspondiente a las vértebras lumbares de la columna vertebral se conoce como espalda baja o cintura. Es un segmento bastante móvil, como el cuello, a diferencia de la región dorsal que por tener las costillas se encuentra bastante limitado en su movilidad. También es zona de grandes exigencias de fuerza, articulando el tronco con los miembros inferiores y siendo el “quiebre” en la posición de sedestación.

Lumbociatalgia y lumbocruralgia

 Al dolor en la zona lumbar se lo conoce como lumbago o lumbalgia. Cuando, por afectación del nervio ciático mayor, ese dolor se irradia hacia la cara posterior del muslo y la pierna, se lo llama lumbociatalgia o directamente ciatalgia. Otras veces el nervio comprometido es el crural, entonces el dolor se siente adelante en el muslo y la ingle. Y se lo llama lumbocruralgia o cruralgia.

 
Causas del dolor de espalda

Si bien existen muchos orígenes del dolor, las principales causas son traumatológicas y viscerales.

Las traumatológicas son por alteración de las vértebras, articulaciones o músculos.

Bastante frecuentes son las hernias de disco, donde parte del material contenido en los discos intervertebrales (que se encuentran entre una vértebra y otra) se extruye fuera del mismo comprimiendo la médula espinal o algunas raíces nerviosas y dando como síntomas una lumbociatalgia o lumbocruralgia. Después de los veinte años los discos comienzan a deshidratarse favoreciendo su lesión.

También las exigencias posturales contracturan los músculos y agotan las articulaciones generando dolor.

Viscerales. Algunas afecciones renales o genitales refieren su dolor allí.

Es bastante común que las mujeres sientan molestias en la cintura antes y durante su período, por ejemplo. Y como los riñones se encuentran alojados uno a cada lado de la columna lumbar, su alteración también genera lumbalgia.

Prevención y alivio del dolor de cintura

 Ante todo, el reposo. La posición ideal es acostado boca arriba pero doblando un poco las piernas. Para eso se puede colocar una almohada debajo de las rodillas. Con esa posición se logra apoyar bien la columna sobre la cama evitando que se forme la curva lumbar.

Se puede optar entre el frío o el calor. Algunas personas se sienten rígidas, sobre todo en la mañana, entonces es más recomendable la aplicación de calor con una almohadilla eléctrica o una bolsita de arena. En otros casos el síntoma es más parecido a un ardor, entonces se aconseja poner hielo. Y otras veces, en cambio, sirve intercalar entre el frío y el calor. No es una ciencia exacta, cada uno debe probar lo que le hace mejor.

Los masajes suaves generan un alivio momentáneo, sobre todo si el dolor fue provocado por contractura muscular. Sin embargo, es necesario cambiar los hábitos de vida para evitar la recaída.

Mantener flexible y estirada la columna es de mucha utilidad. Actividades como el streching, el yoga o cualquier tipo de elongación sirven para ese propósito.

Cualquier actividad física que el médico no contraindique mantiene la irrigación de todos los tejidos, conservando la columna joven por más tiempo. Por ejemplo, el aqua gym, el baile o simples caminatas cada día.

Beber mucha agua al día. Gran porcentaje del disco es agua, por lo tanto no facilitar su deshidratación.

Evitar las malas posturas y las exigencias con mucho peso. Por ejemplo, si hay que levantar algo pesado, doblar las piernas manteniendo derecho el tronco para que toda la tensión se distribuya entre las piernas y la columna (evitando doblarse hacia adelante con la espalda recta). Y nunca levantar algo que se pueda empujar.

Evitar permanecer mucho tiempo sentado en una misma posición. Se puede optar por inclinarse hacia un lado y hacia el otro para distribuir el peso.

Para eso, existen ejercicios específicos para la columna que ayudarán a aliviar los síntomas.

Para aliviar el dolor combinar remedios farmacológicos de la medicina tradicional, y también terapias complementarias como reiki, reflexología o acupuntura. Cada vez existen más opciones y muchas son realmente efectivas.

Si no es la primera vez que se sienten molestias en la zona lumbar, hacer algo al respecto. La edad física de una persona es proporcional al estado de su columna vertebral. Por eso es importante cuidarla, siempre.

viernes, 24 de octubre de 2014

Síntomas de Ácido Úrico


Definición de ácido úrico o gota

Consiste no sólo en la alteración del metabolismo de los ácidos nucleínicos contenidos en las nucleoproteínas, sino en el destino anormal del ácido úrico que representa el producto final de dicho metabolismo.
 

Síntomas de ácido úrico

Desde un punto de vista clínico se manifiesta en forma de artritis úrica aguda (gota aguda) cuya característica más o menos frecuente son los accesos gotosos agudos, consistentes en artritis dolorosas que afectan a una o más articulaciones; y artritis úrica crónica (gota crónica) cuya característica principal es el depósito de los llamados tofos (concreciones de ácido úrico precipitado en el torrente sanguíneo) en los tejidos articulares y periarticulares y deformación de las articulaciones afectadas más o menos.

Síntomas de ácido úrico: artritis úrica aguda

La llamada gota aguda es típicamente accesional, ya que consiste en accesos gotosos agudos más o menos frecuentes con intervalos libres de bienestar general.

La noche o la primera parte de la mañana es cuando aparecen los ataques de gota. Se presentan de forma brusca aunque también suelen aparecer después de ciertos síntomas premonitorios.

Síntomas premonitorios de un ataque de gota

Cierto malestar
Sensación de cansancio

Molestias digestivas

Ligera fiebre

Cierta molestia en la articulación que sufrirá el ataque

Síntomas de ácido úrico: ataque de artritis úrica aguda (gota aguda)

Aparición brusca

Afectación de la articulación metatarsofalángica del dedo gordo del pie

Dolor lancinante (violento y agudo)

Enrojecimiento y tumefacción del dedo

Fiebre y escalofríos

Cefalea

Inapetencia

La orina suele ser escasa y oscura al inicio y durante el ataque

La orina se hace más abundante durante la fase de resolución del ataque

Agitación neuropsíquica

Duración de pocas horas

Repetición del ataque a las siguientes noches con parecida sintomatología

Síntomas de ácido úrico: ataque de artritis úrica crónica (gota crónica)

Los tofos son masas de ácido úrico precipitado de la sangre, que pueden llegar a tener el tamaño de hasta una nuez

Se forman cerca de las articulaciones (sobre todo de la mano a lo largo de los ligamentos y tendones musculares)

Al principio son blandos y dolorosos

Posteriormente se transforman en indoloros y muy duros (llegan a calcificarse)

Si el tofo es muy grande puede ulcerarse

Los tofos abiertos al exterior pueden infectarse con facilidad y supurar

Si la enfermedad avanza la articulación se deforma hasta adquirir grados muy avanzados (dedos retorcidos y encogidos)

Se puede llegar a rigidez completa de la articulación

Predisposición patológica

La persona que padece esta afección está predispuesta a otro tipo de enfermedades como son:

Psoriasis, eccemas

Prurito vivo e intenso de la piel

Caries, piorrea alveolar

Conjuntivitis

Catarros crónicos

Neuralgias

Cefaleas

Insomnio, etc.