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martes, 24 de junio de 2014

Osteoartritis de cadera (Hip Osteoarthritis)

Osteoartritis de cadera (Hip Osteoarthritis)
La osteoartritis, también conocida como artrosis "por uso y desgaste", es una enfermedad frecuente en las personas de mediana edad.
La osteoartritis a menudo afecta la articulación de la cadera. El desarrollo de la enfermedad es lento y el dolor empeora con el paso del tiempo.
Aunque no existe una cura, hay muchas opciones de tratamiento disponibles, que ayudan a controlar el dolor, mantenerse activo y llevar adelante una vida plena.

¿Qué es la osteoartritis de cadera?
La osteoartritis es la enfermedad degenerativa más común de la cadera.
La articulación de la cadera está formada por una esfera (la cabeza del fémur) y una soquete en la pelvis.
Una cadera sana se mueve sin dificultad, gracias a un tejido blando y resbaladizo llamado cartílago articular, que cubre, protege y amortigua el contacto de los huesos de la cadera. La osteoartritis desgasta este cartílago.
¿Cómo se presenta?
La osteoartritis se presenta con el paso del tiempo. Al desgastarse, el cartílago se deteriora y se pone áspero. El movimiento de los huesos en esta superficie expuesta es doloroso.
Cuando el cartílago se desgasta por completo, los huesos se frotan uno contra otro. Y, para compensar la pérdida de cartílago, los huesos dañados pueden comenzar a crecer y formar dolorosos espolones.
Síntomas.
El dolor es el síntoma más común de la osteoartritis de cadera. Puede hacer que cojee cuando apoya el peso del cuerpo sobre esa pierna. También puede sentir rigidez en la cadera y tener dificultades para moverse. Los síntomas tienden a empeorar por la mañana o luego de un período de inactividad.


¿Qué causa la osteoartritis de cadera?
Varios factores aumentan el riesgo de desarrollar osteoartritis.
Edad.
La capacidad del cartílago de repararse puede disminuir con la edad. La osteoartritis de cadera normalmente afecta a los adultos mayores.
Peso.
Cuanto mayor es su peso, mayor es el peso que soportan las articulaciones de su cadera.
Lesiones.
Una lesión previa de la cadera, como en el caso de un accidente, puede causar osteoartritis en el futuro.
Otras enfermedades.
Algunas enfermedades aumentan el riesgo de padecer osteoartritis, como artritis séptica, anemia de células falciformes y lupus.

¿Es mejor realizar un diagnóstico temprano?
Como la osteoartritis empeora con el transcurso del tiempo, cuanto antes inicie el tratamiento mejor será el resultado.
Su médico puede indicarle radiografías para confirmar la presencia de osteoartritis. El cartílago sano se observa como un espacio que evita el contacto de la cabeza del fémur con el soquete de en la cadera. Las radiografías muestran si el daño al cartílago ha reducido este espacio. También muestran si tiene espolones.



¿Cuáles son las opciones de más comunes?
Su médico desarrollará un plan de tratamiento personalizado para aliviar el dolor y reducir la rigidez de las articulaciones.

Cambios en el estilo de vida.
Si el dolor no interfiere con su vida diaria, es posible que su médico le recomiende hacer primero algunos cambios en su estilo de vida para proteger sus articulaciones y reducir el avance de la enfermedad.
Ejercicio. Si regularmente hace ejercicios de alto impacto (como correr o practicar deportes competitivos), puede disminuir la tensión de su cadera sustituyéndolos por ejercicios de bajo impacto. Caminar, andar en bicicleta y nadar son buenas opciones de actividades de bajo impacto.
Pérdida de peso. Si tiene sobrepeso, perder tan sólo algunas libras puede marcar una gran diferencia en el nivel de tensión que soporta la articulación de su cadera.
Fisioterapia. Algunos ejercicios específicos pueden mejorar la amplitud de movimientos de su cadera y fortalecer los músculos de su pierna que dan soporte a la articulación. Los dispositivos de ayuda, como un bastón o insertos para calzado, también ayudan a disminuir la tensión de la articulación. Además, su terapeuta puede enseñarle a utilizar tratamientos con hielo y calor para controlar el dolor.
Medicamentos.
Si su dolor afecta su rutina diaria, o no se alivia con los métodos iniciales, el médico puede incorporar algún medicamento a su plan de tratamiento.
Acetaminofén. Aunque no reduce la hinchazón, el acetaminofén puede aliviar un dolor leve con pocos efectos secundarios.
Medicamentos antiinflamatorios no-esteroideos. Fármacos como la Aspirina y el Ibuprofeno reducen el dolor y la hinchazón.
Suplementos alimenticios. Algunos suplementos de venta sin receta, como la glucosamina y el sulfato de condroitina, pueden aliviar el dolor en algunas personas. Hable con su médico antes de usar suplementos.
Cirugía.
Su médico puede considerar realizar una cirugía si su dolor empeora y provoca incapacidad.
Artroscopia. Este procedimiento puede emplearse para eliminar espolones o pequeños trozos de cartílago desprendido, o para alisar la superficie del cartílago desgastado.
Osteotomía. Se realiza un corte en la cabeza del fémur o en la cavidad de la cadera para realinearla y quitar la presión en la articulación de la cadera.
Reemplazo de la articulación. El reemplazo de articulaciones puede ser total o parcial. Se extrae la articulación completa de la cadera o partes dañadas y se sustituyen por un dispositivo artificial (prótesis articular).

Vivir con osteoartritis
Enterarse que tiene osteoartritis puede ser desalentador. Sin embargo, las distintas opciones de tratamiento pueden ser muy útiles, y hay muchas cosas que puede hacer para reducir el impacto de la artrosis en su vida.
Hable con su médico.
Si los síntomas empeoran o tiene dificultades para sobrellevar la enfermedad, su médico puede revisar su plan de tratamiento.
Consulte a un fisioterapeuta.
Un fisioterapeuta le enseñará ejercicios para aumentar su fuerza y flexibilidad. También puede ayudarle a buscar nuevas formas de hacer sus actividades diarias. Cambios simples, como usar un alcanzador de objetos para recoger cosas que están a baja altura, pueden significar una gran diferencia en el alivio del dolor de la articulación. Su fisioterapeuta puede recomendarle el uso de dispositivos de ayuda en el baño, como un banco para la ducha, un asiento de inodoro elevado y pasamanos.
Descanse lo más como pueda.
La osteoartritis puede hacer que se canse más rápido y los síntomas pueden empeorar si siente fatiga. Trate de dormir durante toda la noche y tome algunas siestas cortas durante el día si lo necesita.

martes, 17 de junio de 2014

FRACTURA DE CADERA EN PERSONAS MAYORES


¿Qué es una fractura de cadera?

Una fractura de cadera es una ruptura en el fémur (hueso del muslo) de la articulación de la cadera. Las articulaciones son áreas en las que se juntan dos o más huesos. La articulación de la cadera es una "enartrosis" (cabeza y cavidad), en la que el fémur se junta con el hueso de la pelvis. La bola de la articulación de la cadera es la cabeza del fémur, y la cavidad es un hueso de la pelvis con forma de taza que se denomina acetábulo. La fractura de cadera es una lesión muy seria y requiere de atención médica inmediata.

¿Cuáles son los distintos tipos de fractura de cadera?

Una fractura es una ruptura parcial o total del hueso. Puede tratarse de una sola o de múltiples rupturas en un hueso. La fractura de cadera se clasifica según el área específica de la ruptura y el tipo de ruptura(s) en el hueso.

Los tipos de fracturas de cadera más comunes son:
Fractura del cuello del fémur

La fractura del cuello del fémur se produce a una distancia de dos a cinco centímetros (una a dos pulgadas) de la articulación de la cadera. Estas fracturas son comunes entre las personas mayores y pueden tener relación con la osteoporosis. Este tipo de fractura puede causar una complicación, porque a menudo la ruptura impide el paso de la sangre a la cabeza del fémur, que forma la articulación de la cadera.

Fractura intertrocantérica de cadera
 
Una fractura intertrocantérica de cadera se produce a una distancia de siete a diez centímetros (tres a cuatro pulgadas) de la articulación de la cadera. Este tipo de fractura no interrumpe el flujo sanguíneo hacia el hueso y puede ser más fácil de solucionar.

Cerca del  90 por ciento de las fracturas de cadera entran dentro de estas dos categorías, en proporciones relativamente iguales. Existe otro tipo de fractura, denominada fractura de cadera por fatiga, que puede resultar más difícil de diagnosticar. Se trata de una ruptura apenas perceptible en el fémur, que puede no comprometer a todo el hueso. El movimiento repetitivo y el uso excesivo pueden provocar una fractura por fatiga. Los síntomas de esta lesión son similares a los de la tendinitis o distensión muscular.

¿Quiénes pueden sufrir una fractura de cadera?

Cerca del  90 por ciento de las fracturas de cadera la padecen personas mayores de 60 años. La incidencia de estas fracturas aumenta con la edad, duplicándose por cada década a partir de los 50 años. Caucásicos y asiáticos son más propensos a ser afectados que otros debido principalmente a una mayor tasa de osteoporosis. La osteoporosis (pérdida del tejido óseo) es una enfermedad que debilita los huesos.
Las mujeres son más propensas a la osteoporosis que los hombres; por consiguiente, la fractura de cadera es más común entre las mujeres, quienes padecen cerca del 80 por ciento de todas las fracturas de cadera. Anualmente, más de 1.5 millones de estadounidenses se fracturan la cadera como consecuencia de la osteoporosis.

El número de casos de fractura de cadera en los Estados Unidos es el más elevado en el mundo, con aproximadamente 300,000 episodios cada año. En el año 2003, se contabilizaron aproximadamente 309,500 hospitalizaciones por fractura de cadera. Se estima que, para el año 2040, el número podría exceder los 500,000 casos.

¿Por qué la fractura de cadera es un problema tan serio?

Las personas que padecen este problema tienen más probabilidades de morir que una persona de la misma edad que no sufre de esta lesión. Cerca del 20 por ciento de los que tienen una fractura de cadera mueren en un plazo no mayor a un año desde que sufrieron la lesión. Se estima que sólo una de cada cuatro personas se recupera totalmente de una fractura de cadera.

Al sufrir esta lesión, la mayoría permanece entre una y dos semanas en el hospital. El período de recuperación puede ser largo e incluir la internación en un centro de rehabilitación. Las personas que, anteriormente, vivían sin depender de nadie, generalmente necesitarán de la ayuda que los cuidadores o la familia le brinden en casa, o quizás requieran de los servicios de un centro de cuidados a largo plazo. Como consecuencia, las fracturas de cadera pueden generar la pérdida de la independencia, reducción de la calidad de vida y depresión, especialmente entre personas de la tercera edad.

¿Cuáles son las causas de la fractura de cadera?

• Una caída es la causa más frecuente para este tipo de lesiones entre las personas mayores. Un pequeño porcentaje de personas puede fracturarse la cadera en forma espontánea. En personas más jóvenes, esta lesión se produce como resultado de un accidente automovilístico, una caída desde gran altura o un trauma severo.

• La fractura de cadera es más común en personas mayores porque los huesos se tornan más delgados y débiles debido a la pérdida de calcio que avanza con la edad, generalmente como consecuencia de la osteoporosis. Si una persona se cae, los huesos afectados por la osteoporosis tienen más probabilidades de quebrarse. La mayoría de las fracturas de cadera que sufren las personas de la tercera edad se producen como resultado de una caída, mientras están caminando sobre una superficie plana, a menudo en casa.

• A medida que avanzan en edad, las mujeres pierden entre el 30 y el 50 por ciento de la densidad ósea (espesor). La pérdida ósea se acelera drásticamente después de la menopausia, porque producen menos estrógeno. El estrógeno contribuye a mantener la densidad y fortaleza del hueso.

Factores de riesgo para la fractura de cadera:

Un factor de riesgo es cualquier circunstancia que pueda aumentar las probabilidades de una persona de desarrollar una enfermedad. Puede consistir en una actividad, una dieta, antecedentes familiares u otras cuestiones.

Las distintas enfermedades tienen factores de riesgo diferentes. A pesar de que estos factores incrementan el riesgo de una persona, no necesariamente desencadenan la enfermedad. Por ejemplo, algunas personas con uno o más factores de riesgo para una cierta enfermedad o dolencia nunca la desarrollan, mientras que otras sí lo hacen y no tienen factores de riesgo conocidos.

Conocer los factores de riesgo para cualquier enfermedad puede ayudar a guiarlo para tomar las precauciones correspondientes, incluyendo cambios de comportamiento y control clínico adecuado para la enfermedad.

• La osteoporosis es la principal causa de la fractura de cadera. La edad también es un factor importante de riesgo. Entre otros factores de riesgo posibles para esta lesión, se incluyen los siguientes:

• El excesivo consumo de alcohol y cafeína

• La falta de actividad física

• El bajo peso corporal

• La estatura alta

• Los problemas de visión

• La demencia

• Los medicamentos que ocasionan pérdida ósea

• El tabaquismo

• La vida en un internado, como por ejemplo, un centro de atención asistida

• El aumento del riesgo de caídas, relacionadas con enfermedades como la debilidad, la discapacidad o el andar tambaleante

Es posible que surjan otros riesgos, dependiendo del estado de salud específico.

¿Cuáles son los síntomas de una fractura de cadera?

Los siguientes constituyen los síntomas más comunes de una fractura de cadera. Sin embargo, cada persona puede experimentar síntomas diferentes. Éstos incluyen:

• Dolor en la cadera y/o dolor que puede sentirse en la rodilla

• Dolor en la parte baja de la espalda

• Imposibilidad de ponerse de pie o caminar

• Hematomas o hinchazón

• Pie torcido en ángulo inusual, que hace que la pierna parezca más corta

Los síntomas de la fractura de cadera pueden parecerse a los de otras enfermedades. Consulte siempre a su médico para que le diagnostique.

¿Cómo se diagnostica una fractura de cadera?

Además del examen físico y la historia médica completos, los procedimientos de diagnóstico para esta lesión pueden incluir lo siguiente:

• Radiografía - estudio de diagnóstico que utiliza rayos de energía electromagnética invisible, para obtener imágenes de los tejidos, los huesos y los órganos internos en una placa radiográfica.

• Imágenes por resonancia magnética (IRM) - un procedimiento de diagnóstico que utiliza una combinación de grandes imanes, radiofrecuencias y una computadora, para reproducir imágenes detalladas de órganos y estructuras internas del cuerpo.

• Tomografía computarizada (también llamada TC o TAC) - procedimiento de diagnóstico por imagen, que utiliza una combinación de rayos X y tecnología computarizada para producir imágenes transversales (a menudo llamadas "rebanadas") del cuerpo, tanto horizontales como verticales. Una tomografía computarizada (TC) muestra imágenes detalladas de cualquier parte del cuerpo, incluidos los huesos, los músculos, el tejido adiposo y los órganos. Las tomografías computarizadas muestran más detalles que las radiografías estándar.

Tratamiento de las fracturas de cadera:

El tratamiento específico de las fracturas de cadera será determinado por el médico, basándose en lo siguiente:

Su edad, su estado general de salud y su historia médica

El alcance de la lesión

Su tolerancia a medicamentos, procedimientos o terapias específicos

Sus expectativas para el tratamiento de la lesión

Su opinión o preferencia

En general, una fractura de cadera se trata con cirugía. El médico puede utilizar dispositivos metálicos para fortalecer y estabilizar la articulación. En algunos casos, se reemplaza la cadera en su totalidad. El tipo de cirugía reparadora dependerá del tipo de fractura. El médico decidirá cuál es el mejor procedimiento para cada persona, basándose en cada caso en particular.

El objetivo del tratamiento es proporcionar alivio al dolor y que pueda reanudar su nivel normal de actividad. La cirugía de cadera a menudo requiere la internación en el hospital. Mientras se encuentra hospitalizado, el paciente generalmente comienza los ejercicios de fisioterapia para recuperar el arco de movilidad y la fortaleza de la cadera. La fisioterapia continúa en casa o en el centro de rehabilitación.

Puede haber complicaciones serias derivadas de esta lesión. Es posible que un paciente deba someterse a tracción durante un determinado período de tiempo después de la cirugía. Pueden formarse coágulos de sangre en las venas, generalmente en las piernas. Si un coágulo se desprende, puede llegar hasta un vaso sanguíneo del pulmón. Esta obstrucción, denominada embolia pulmonar, puede ser fatal.

Otras complicaciones incluyen:

• Neumonía

• Atrofia muscular (desgaste del tejido muscular)

• Infección post operatoria

• Unión incompleta o no consolidada del hueso

• Deterioro mental posterior a la cirugía, en pacientes ancianos

• Escaras (úlceras por de cúbito) por permanecer acostados en la misma posición, con movimiento mínimo

Con algunas fracturas, la sangre no puede circular adecuadamente hacia la cabeza del fémur, lo que provoca una pérdida de irrigación sanguínea en esa zona. Esto se denomina necrosis vascular femoral o necrosis vascular. Esta complicación puede producirse según el tipo de fractura y la anatomía de la irrigación sanguínea de una persona hacia la cabeza del fémur. Esto es más común en fracturas del cuello femoral.

¿Cómo se puede prevenir una fractura de cadera?

Prevenir una fractura de cadera es preferible a tratarla. Las medidas preventivas incluyen la ingesta de abundante calcio todos los días. Para las mujeres post-menopáusicas y que no ingieren estrógeno, el National  Institutes of Health (Instituto Nacional de Salud, NIH en inglés) recomienda 1,500 miligramos (mg) diarios. Para aquellas que sí toman estrógeno, la recomendación es de 1,000 mg. Los hombres de mediana edad deben ingerir 1,000 mg diarios.

Las mujeres que se encuentran en la etapa de la menopausia deben realizarse una prueba de densidad ósea. Esta prueba se utiliza para medir el contenido de minerales y el espesor del hueso. Estos valores indican la disminución de la masa ósea, una enfermedad en la que los huesos están más frágiles y más propensos a romperse o fracturarse con facilidad. La prueba de densidad ósea se utiliza, principalmente, para diagnosticar la osteoporosis y para determinar el riesgo de fractura.

Las mujeres, que son quienes padecen la mayoría de las fracturas de cadera, producen menos estrógeno cuando comienzan la etapa de la menopausia. La mayoría de las personas no sabe que tiene osteoporosis hasta que sufren una fractura.

Otra manera de ayudar a prevenir la fractura de cadera es realizar regularmente ejercicios que soporten el peso corporal, como caminar o trotar. Los programas de ejercicios como el Tai Chi ayudan a recobrar la fuerza y el equilibrio.

Otras medidas preventivas incluyen:
• tomar los medicamentos indicados por su médico para prevenir la pérdida ósea

• consumir una dieta rica en calcio, que incluya leche, queso cottage, yogur, sardinas y brócoli

• dejar de fumar

• evitar el excesivo consumo de alcohol

• mantener los objetos alejados de escaleras y pisos, como los cables de electricidad, para prevenir las caídas

• usar alfombrillas antideslizantes y fijar barras de sostén en la bañera

• ubicar luces de noche desde el dormitorio hasta el cuarto de baño

• usar una base antideslizante para mantener las alfombrillas en su lugar

• no utilizar muebles o escaleras poco firmes para pararse sobre ellos

• visitar al oftalmólogo todos los años para hacerse una revisión anual y tratar la pérdida de la visión.

martes, 20 de mayo de 2014

ARTROSIS DE CADERA


Osteoartritis, artropatía degenerativa, osteoartrosis y artrosis deformante, entre otros.

Es una de las ubicaciones más frecuentes de la artrosis, y la más frecuente que requiere tratamiento quirúrgico.

La artrosis es un proceso degenerativo que se desarrolla en el cartílago hialino, que disminuye de grosor por pérdida de la capacidad de retener agua. El espacio articular aparece disminuido de altura a la radiografía simple.

Cuando el cartílago cotiloídeo y de la cabeza femoral van disminuyendo de altura, se va produciendo una esclerosis subcondral, que representa una forma de reacciones del hueso ante la falla del cartílago hialino.

A medida que la persona envejece, la frecuencia de la artrosis de cadera va aumentando. Pero no es sólo la edad el factor que hace aparecer la artrosis, también lo hace el uso y algunas patologías locales y generales.
La cadera joven presenta un cartílago liso, transparente, grueso y de color acerado. Con el uso, este cartílago va disminuyendo de espesor, se hace opaco, de menor elasticidad, menos brillante y amarillento. En las superficies de carga se hace menos liso.

Una observación más detenida descubre un cartílago fibrilar, incluso con pequeños desprendimientos de la superficie.

Sobre los 55 años se pueden observar ulceraciones y erosiones que dejan al hueso subcondral sin su cubierta cartilaginosa, sin que medie ninguna alteración patológica conocida, sólo debido al uso (envejecimiento articular).

La cadera recibe carga en compresión a nivel superoexterna del cótilo y de la cabeza femoral. Es aquí donde se observan con mayor frecuencia e intensidad los cambios articulares. Se encuentra a este nivel mayor desgaste del cótilo (zona horizontal), si se compara con la zona vertical en que el desgaste es menos frecuente.

CLASIFICACION

Desde el punto de vista etiopatogénico, la artrosis de cadera se clasifica en primaria y secundaria.
Primaria
La causa de la artrosis primaria es el uso y el envejecimiento articular. Esto es variable según los individuos. Se atribuye al stress fisiológico o carga normal. La artrosis se presenta lentamente con el tiempo en personas mayores de 65 años; pero hay que hacer notar que un número importante de personas, de igual edad, no presentan artrosis o no tienen síntomas propios de ella.
Cuando una cadera se usa en exceso, es probable que la artrosis aparezca más precozmente y con mayor gravedad.

Secundarias
La artrosis, en este caso, se debe a factores locales de la cadera misma o generales, sin enfermedad que afecte a otras articulaciones o al organismo en general.

Factores locales

Luxación congénita de cadera. Una de las causas que observamos con mayor frecuencia, es la secuela de luxación congénita de cadera. Esta enfermedad, ya sea porque no se diagnosticó, porque no se trató, porque fue mal o insuficientemente tratada, deja una luxación o una subluxación de cadera que facilita la génesis de la artrosis.

La situación más frecuente es la subluxación, en que la cabeza femoral está insuficientemente cubierta por el cótilo, por lo que la carga por unidad de superficie está aumentada. Esto lleva a que precozmente se tenga dolor y rápidamente haya una disminución de altura del cartílago articular en la zona de carga. Esto se ve con relativa frecuencia en la cuarta década de la vida y su tratamiento debe también ser precoz, para evitar el daño articular.

La luxación de la cadera produce artrosis cuando la cabeza está apoyada por sobre la ceja cotiloídea o en la superficie del ala iliaca. Si la luxación no es apoyada, puede dar dolor, pero no artrosis.

Alteraciones estáticas de la cadera o rodilla, como coxa valga o vara, genu valgo o varo, son también causa de artrosis, ya que condiciona una distribución anormal de la carga.

Factores traumáticos. Comprometen la superficie articular acetabular o cefálica, llevan en forma muy acelerada a artrosis, de modo que las fracturas o luxofracturas del acetábulo y de la cabeza femoral no sólo son graves en si mismas, sino también por las secuelas que puedan dejar a futuro.

Factores vasculares. Si bien lo más frecuente es que las alteraciones vasculares produzcan necrosis aséptica de la cabeza femoral, un número importante de situaciones en que hay daño vascular (luxaciones, cirugía de fractura del 1/3 superior del fémur) producen a futuro artrosis de cadera. Típica es la Enfermedad de Perthes que es producida por insuficiencia vascular que provoca primero una deformidad de la cabeza femoral y luego una artrosis precoz. Incluso, hay Perthes que pasaron inadvertidas en la infancia y se diagnostican en la tercera o cuarta década de la vida por la aparición de artrosis inicial.

Factores infecciosos. Las artritis pueden dejar secuelas mínimas o muy graves, dependiendo de la magnitud y del tratamiento.

Cuando la lesión ha sido leve, tendremos seguramente la aparición más precoz de artrosis, comparada con una cadera normal.

La infección puede ser inespecífica, habitualmente estafilocócica o específica, habitualmente tuberculosa.

Otros factores locales son la irradiación, embolía, epifisiolisis, osteocondritis traumática o disecante. Son causas mucho más raras.

Factores generales

La causa general más frecuente es la artritis reumatoide, que produce localmente un cuadro prácticamente igual que la artrosis esencial o primaria, con la diferencia que en esta enfermedad, existe compromiso también de otras articulaciones.

Factores metabólicos: se observa en la gota, ocronosis, diabetes, hemofilia y afecciones del tracto intestinal. Sin embargo, estos factores no son causa directa de artrosis, sino más bien predisponente.

Insuficiencia renal o transplantados renales. Estos factores se confunden con el consumo exagerado de esteroides, que producen daño articular en un alto porcentaje.

Factores constitucionales y hereditarios: se ha observado que hay familias que tienen predisposición a la artrosis.

Especial relevancia tiene la artrosis primaria idiopática familiar, en que la artrosis compromete varias articulaciones en forma simultánea y precoz (segunda y tercera década de la vida).

Raquitismo.

Enfermedad de Paget.

Consumo de corticoides en forma exagerada y prolongada. Se observa muy frecuentemente en enfermedades del mesénquima.

Otra clasificación muy usada actualmente es la que se basa en la localización de los fenómenos de artrósicos en la cadera. Se hace observando la placa radiográfica. Se describirá cuando se revise la radiografía de la cadera artrósica.

SINTOMAS  DE LA ARTROSIS DE CADERA

Dolor

El síntoma eje de la artrosis de cadera es el "Dolor", que tiene caracteres comunes a cualquier artrosis y características propias que hay que saber evaluar.

El dolor, en términos generales, es de actividad y desaparece o disminuye con el reposo, pero tiene una variante que es muy característica. El individuo que está sentado y se pone de pie para iniciar la marcha, está rígido, envarado y tiene dificultad para iniciar la marcha por dolor leve. Una vez que haya dado los primeros pasos esta rigidez y el dolor ceden, con lo que el paciente puede caminar casi normalmente. Cuando ya se ha caminado una distancia variable para cada paciente, vuelve a aparecer dolor, que desaparecerá o disminuirá luego con el reposo.

El dolor se ubica más propiamente en la región inguinal, pero también se puede sentir en el 1/3 superior del muslo o irradiado a la rodilla.

Ocasionalmente el dolor se ubica sólo en la rodilla. Hay que tenerlo presente, ya que en estos casos, en el examen clínico la rodilla es absolutamente normal y se descubre limitación de la movilidad de la cadera.

El dolor puede ser provocado o aumentado por los cambios de presión atmosférica, el frío y la humedad.

Movilidad articular

El paciente refiere habitualmente que presenta rigidez al iniciar la marcha, que cede con el movimiento, como si la cadera "entrara en calor", venciendo la contractura muscular.

El paciente también puede referir dificultad para cortarse las uñas de los pies, ponerse medias o calcetines, entrar a la tina o ducha, subirse al autobús, poner una pierna sobre la otra, hacerse aseo genital, tener relaciones sexuales y subir o bajar escaleras, etc. Pero muchas veces, si no hay dolor, el paciente no se da cuenta de la limitación de movimiento, sobre todo si éste es inicial.

Cuando la rigidez es mayor, se produce una secuencia en la limitación de la movilidad; primero se afecta la rotación externa e interna, luego la abducción. La flexión es lo último que se afecta. Casi nunca desaparece.

La alteración de la movilidad lleva a posiciones viciosas de la cadera, las más frecuentes son las actitudes en flexoaducción y en rotación externa. Menos frecuente es observar abducción o rotación interna.

Cuando la actitud es en flexoaducción se produce un acortamiento relativo de la extremidad comprometida, ya que para mantener la posibilidad de marcha, el paciente debe inclinar la pelvis levantándola de ese lado, lo que da el acortamiento relativo. Si se pone la pelvis horizontal (con las crestas iliacas a la misma altura), la extremidad afectada quedará sobre la sana cruzándola.
Cuando en vez de aducción se observa abducción viciosa, se produce un alargamiento aparente de la extremidad, pero esta situación es muy poco frecuente.
Otros síntomas y signos son crujido articular, falta de fuerza, inestabilidad subjetiva y disminución franca de la capacidad de marcha, que se va incrementando a medida que avanza el proceso artrósico.

Claudicación

Esta empieza siendo leve y casi inaparente, hasta hacerse muy ostensible al aumentar el dolor, por la atrofia de la musculatura abductora, especialmente el músculo glúteo medio y el acortamiento aparente y por la mayor rigidez en flexoaducción de la cadera.

Cuando la artrosis es de instalación lenta y poco dolorosa, los pacientes consultan tardíamente, adaptándose a sus limitaciones de inmovilidad, dolor y marcha claudicante. Muchas veces se atribuyen estos dolores a "reumatismos", que ceden con anti-inflamatorios, superando las dificultades físicas con el uso de bastón.

Si bien estos síntomas y signos son muy sugerentes de artrosis de cadera, hay otras causas que los pueden presentar, como la necrosis aséptica de cadera, especialmente si se presenta en edades más tempranas (cuarta, quinta y sexta década de la vida). Por esto es que la radiología es fundamental para confirmar el diagnóstico y proponer el tratamiento.

En la artrosis, la radiografía simple sigue siendo el examen más importante y útil. No es necesario en la casi totalidad de los casos el uso de otros medios radiográficos para el diagnóstico y el tratamiento.

Ocasionalmente, cuando se plantea la posibilidad de realizar una osteotomía del tercio superior del fémur es necesario contar con tomografía axial computada, o resonancia magnética, para ubicar el sitio más afectado de la cadera.

Radiografía simple

El hecho más relevante es el compromiso del cartílago articular, por lo tanto, también del espacio articular. Se produce precozmente adelgazamiento del cartílago, lo que lo hace diferente del espacio articular de la cadera contralateral.

A medida que se avanza en el proceso degenerativo, van apareciendo signos más evidentes de la artrosis, que podemos dividir en tres grupos.

Alteración de la forma
La cabeza se deforma levemente, se alarga, se aplasta ligeramente y sobresale del borde del cótilo, o se puede profundizar en él. Empieza a aparecer osteofitos en los bordes del cótilo y de la cabeza femoral.

Alteraciones de la estructura
Además de lo ya expresado en relación a la disminución de altura del cartílago por fenómenos degenerativos, que se traduce en estrechamiento del espacio articular, se produce esclerosis subcondral, que en la radiografía aparece como una línea nítida más blanca (mayor densidad ósea), en la zona de mayor presión y zonas hipodensas llamadas geodas, tanto en el cótilo como en la cabeza femoral.
Esta alteración estructural produce, a nivel de la cabeza y del cuello, una distorsión de la arquitectura de las trabéculas óseas.
 


 
Figura 1. Artrosis bilateral de cadera.
Secundaria a artritis reumatoídea. Protrusión acetabular.
Alteraciones de la relación entre los componentes de la cadera
En la artrosis primaria se puede producir pérdida de la normal articularidad por protrusión acetabular, o por lateralización y ascenso de la cabeza. Esto se produce por la diferente forma y lugar donde crecen los osteofitos.
En la artrosis secundaria puede haber una pérdida parcial o total de la relación cefalocotiloídea, a lo que se agregan los fenómenos artrósicos ya mencionados. Con frecuencia, se observa esta situación en la artrosis, secundaria a subluxación de cadera, en personas de la cuarta década de la vida.

Alteraciones de la relación entre los componentes de la cadera
En la artrosis primaria se puede producir pérdida de la normal articularidad por protrusión acetabular, o por lateralización y ascenso de la cabeza. Esto se produce por la diferente forma y lugar donde crecen los osteofitos.
En la artrosis secundaria puede haber una pérdida parcial o total de la relación cefalocotiloídea, a lo que se agregan los fenómenos artrósicos ya mencionados. Con frecuencia, se observa esta situación en la artrosis, secundaria a subluxación de cadera, en personas de la cuarta década de la vida.
Una clasificación muy importante, conocida y utilizada en la actualidad, es la que considera la ubicación predominante de los osteofitos y la estrechez del cartílago articular. De acuerdo a estos parámetros, la artrosis de cadera se divide en:
Artrosis superoexterna. Es el grupo más frecuente. Se observa pinzamiento del espacio articular en la parte superoexterna del acetábulo con geodas a ese nivel y osteofitos.
Concéntrica. Se observa una disminución de todo el espacio articular. La cabeza sigue siendo esférica. Hay efurnización en la parte superior, que es la zona de mayor carga.
Interna. Hay pérdida de cartílago y, por lo tanto, disminución del espacio articular en su parte interna, manteniéndose la parte superior del cartílago o, incluso, aumentando el espacio articular a este nivel. Los osteofitos son escasos y la cabeza puede protruirse en el cotilo.
Inferointerna. Es poco frecuente. Se observa desaparición del cartílago a ese nivel.
TRATAMIENTO DE LA ARTROSIS DE CADERA
Médico
En las etapas iniciales de la artrosis, en que predomina el dolor, puede tratarse con medidas conservadoras: antiinflamatorios no esteroidales, calor local, baja de peso, ejercicios adicionados y uso de bastón, entre otras.
Fisiokinésico
Al tratamiento médico se puede agregar tratamiento fisiátrico y kinésico, en términos de calor profundo (ultrasonido) y ejercicios que tiendan a mantener la musculatura y el rango de movilidad lo más normal posible, evitando las posiciones viciosas. No hay que realizar ejercicios violentos que aumenten el dolor.
La deambulación se debe mantener en niveles adecuados a la capacidad física del paciente y al estado de la cadera artrósica. El cansancio y el dolor son dos parámetros que limitan la distancia que el paciente debe caminar.
Tratamiento quirúrgico
Cuando ya se ha sobrepasado la posibilidad médica del tratamiento, que puede ser muy corto o muy prolongado, queda el recurso quirúrgico.
Dependiendo de cada paciente, se utilizan diferentes procedimientos quirúrgicos, en ello influye la edad, el tipo de artrosis, la causa y la gravedad de la artrosis.
RECURSOS TERAPEUTICOS QUIRURGICOS
Osteotomías pelvianas
Las hay de diferentes tipos; todas ellas tienden a conseguir el objetivo de cubrir completamente la cabeza femoral, con lo que se obtendrá una mayor superficie de carga y, por lo tanto, una menor carga por centímetro cuadrado.
Este procedimiento debe ser utilizado en forma precoz, cuando recién se inician los síntomas dolorosos, de una artrosis incipiente (habitualmente en subluxación de cadera), en que el cotilo no cubre totalmente la cabeza femoral. Todavía no hay daño importante del cartílago e, idealmente, no debiera haber pinzamiento del espacio articular.
Las osteotomías más usadas en este momento para obtener el objetivo señalado, son dos:
Osteotomía de Chiari
Se practica una osteotomía sobre el cotilo, y la parte inferior se desplaza medialmente. Con esto se logra que la parte superior de la osteotomía cubra la cabeza, quedando interpuesta la cápsula entre la superficie osteotomizada superior y la cabeza femoral. La cápsula posteriormente se transforma en un fibrocartílago. Es en realidad una verdadera artroplastía.
El requisito fundamental para el éxito de esta cirugía es su realización precoz. Lo habitual es realizarlo en paciente jóvenes, en los cuales la prótesis total no está todavía indicada.
Triple osteotomía
Es en realidad una reorientación del cotilo para cubrir la cabeza femoral, y al igual que el Chiari, transformar la zona de carga oblicua en horizontal, como es en la cadera normal.
Se realiza practicando una osteotomía a nivel supraacetabular, en la rama pubiana y en la rama isquiática, con lo que el cotilo queda libre para ser reorientado, practicando luego una osteosíntesis con alambres de Kirchner o tornillos.
Esta osteotomía tiene la ventaja de dejar la zona de máxima carga con cartílago hialino, pero no aumenta la superficie total del cotilo.
También se realiza en personas jóvenes, e incluso en forma preventiva, para evitar artrosis a futuro, o progreso de la subluxación.
Tectoplastías
Se realiza en pacientes jóvenes, aún más precozmente, con un sentido de prevención de la artrosis, especialmente en la subluxación.
Se coloca en la parte superior y anterior del cotilo un injerto óseo, atornillado, que aumenta la superficie total del cotilo, aumentando la superficie de carga horizontal.
Osteotomías intertrocantéreas
Se realizan desde hace mucho tiempo, iniciándose la era moderna de las osteotomías con Pauwels y Mc Murray.
Las osteotomías que se realizan más frecuentemente son las intertrocantéricas que pueden ser en varo o valgo. Su objetivo inmediato es cambiar la zona de carga de la cabeza femoral, donde existe daño del cartílago articular, y así colocar en la zona de mayor presiónar cartílago sano. Otro objetivo es centrar la cabeza femoral cuando hay incongruencia cefalocotiloídea, susceptible de mejorar.
En la osteotomía valguizante no sólo se puede valguizar, sino también extender el cuello femoral, con lo que se logra la llamada "osteotomía valgo-extensora", que coloca la zona de carga en cartílago sano de la parte interna anterior de la cabeza. Esto se logra resecando una cuña a nivel intertrocantéreo de base externa y posterior.
Esta osteotomía, además, por tracción capsular, provoca crecimiento de los osteofitos superiores, que tienden a cubrir la cabeza femoral después de algunos años de operado. Con ello se aumenta la superficie de carga.
La osteotomía varizante tiene el mismo objetivo que la anterior, es decir, cambia la zona de carga de la cabeza sacándola de su posición ¿normal? Tiene el gran inconveniente que acorta el miembro operado, produciendo o agravando la claudicación.
Existen otras osteotomías, a nivel del cuello femoral, que en nuestro medio prácticamente no se realizan (osteotomía de rotación del cuello femoral).
Artroplastías de cadera
Prótesis total cementada
Es el procedimiento que revolucionó el tratamiento de la artrosis de cadera a fines de la década del 50, pero no es la solución total ni definitiva, como se creyó al comienzo de su aplicación.
Muchos grandes ortopedistas ya lo habían intentado con prótesis de diferente forma y material, Smith, Petersen, Judet, Mc Kee-Farrar, que entre otros, son nombres ilustres, previo a la era de las prótesis modernas. Fue Charnley quién, en 1958, inició la era actual del reemplazo total de cadera, para la artrosis. El tuvo la virtud de hacer una experiencia para evaluar sus casos antes de publicar sus resultados. Diseñó una prótesis cementada. Este cemento tiene dos componentes, uno líquido (monomero) y otro en polvo (polimero), que al juntarse hacen una masa que, al endurecerse, ancla ambos componentes y los fija al cotilo y al fémur respectivamente.
Este cemento es metilmetacrilato, no es adhesivo, sino que al rellenar la cavidad fija los componentes prótesicos.
La prótesis está formada por dos componentes: una parte cotiloídea de polietileno de alto peso molecular de gran resistencia, que vino a solucionar el desgaste rápido de las antiguas prótesis.
La cabeza femoral la diseñó Charnley tiene 22 mm de diámetro y su objetivo era conseguir una prótesis de baja fricción, lo que se logró realmente. El mismo Charnley puso como límite mínimo de edad para la indicación de su prótesis los 65 años. Según él, no se debía colocar en personas menores, por el riesgo de aflojamiento. Este concepto fue corroborado por la experiencia, ya que se vio que cuando se colocaba la prótesis en personas más jóvenes, es usada por ellas en forma indiscriminada y, así, el aflojamiento se produce antes. En este sentido, es mucho más eficiente cuando es usada para realizar una vida normal propia de una persona mayor de 65 años.
La experiencia también ha mostrado que esta prótesis ha tenido muy buen resultado a largo plazo, cuando la indicación y, especialmente, la realización quirúrgica, es perfecta. En este momento es más importante considerar la edad fisiológica que la edad cronológica para decidir qué prótesis usar.
En la actualidad, parece claro que la prótesis cementada está indicada en aquellas personas con artrosis de cadera, dolorosas y que tengan más de 65 años.
Prótesis no cementada
Como existe un número importante de personas de menos de 65 años que presentan artrosis de cadera, especialmente secundaria a una luxación congénita de cadera, necrosis aséptica de cabeza femoral o traumatismo, se ha continuado buscando una solución protésica para ellos. Se han confeccionado prótesis no cementadas, para eliminar el cemento, considerado como una de las causas invocadas en el aflojamiento. Su resultado ha sido muy bueno en el cótilo, ya que la prótesis, sea autorroscante o atornillada, tiene mucho menos aflojamiento que la prótesis cementada, por lo menos en el corto tiempo que lleva en uso.
El componente femoral presenta el inconveniente que un porcentaje alto de pacientes, alrededor del 30%, presenta dolor persistente en el muslo, que cede parcialmente en un plazo de dos años, quedando un porcentaje menor con dolor permanente.
Los pacientes que mantienen su dolor deben ser sometidos a una segunda operación, habitualmente para transformar el componente femoral de no cementado a cementado.
La artroplastía total de cadera no cementada requiere mayor experiencia del cirujano, ya que su técnica es más exacta, porque no tiene el cemento que corrige o "rellena" la insuficiencia de coaptación. Por esta razón, su indicación es mucho más exigente.
Prótesis híbrida
Estudios a largo plazo del grupo del Profesor Charnley, de Inglaterra, demostró que el componente femoral se aflojó muy poco a 19 años plazo. Este hecho, unido a la experiencia que el cótilo no cementado tenía excelente resultado, llevó a múltiples centros de cadera a realizar la artroplastía híbrida, en que la copa cotiloídea se coloca sin cemento y el componente femoral es cementado.
Este procedimiento tiene poco tiempo de seguimiento por lo que, al igual que en la prótesis no cementada, no puede asegurarse su éxito a largo plazo. Su concepción teórica nos hace pensar que los resultados a largo plazo serán mejores que los ya conocidos con los otros tipos de prótesis totales. En ella se han ido reuniendo las mejores cualidades de muchas de las prótesis ya experimentadas.
Artrodesis de cadera
Otro recurso terapéutico que se usó antiguamente es la artrodesis de cadera en paciente jóvenes que presentaban artrosis secundaria a procesos traumáticos (luxofractura de cótilo) o infecciosos, que no permiten otro recurso terapéutico. Si bien deja una cadera fija, ésta es útil especialmente en pacientes que realizan trabajos pesados: agricultor o cargador, por ejemplo.
Resección de cabeza y cuello femoral: operación de Girldestone
Consiste en resecar la cabeza y cuello femoral sin reemplazarla. Prácticamente, no se usa en artrosis, sino en sus secuelas, como procesos infectados artritis específicas (TBC) o inespecíficas (estafilocócicas). Sin embargo, lo más común es que se realice como rescate de prótesis infectada ( al retirar la prótesis, se deja la cadera sin el componente femoral, temporal o definitivamente).
La artrosis de cadera, de acuerdo a lo antes dicho, tiene múltiples tratamientos. Esto revela que no existe un procedimiento ideal, razón por la cual se debe buscar, para cada persona, el tratamiento adecuado, que debe considerar muchos aspectos de la persona con artrosis de caderas como edad, gravedad de la artrosis, actividad física y expectativas del paciente, entre otras.
Todas estas circunstancias, que dicen relación directa con el enfermo, deben ser cuidadosamente evaluadas antes de tomar una determinación quirúrgica.


 
 
 
 
 
 

viernes, 9 de mayo de 2014

¿Cuáles son los riesgos de la cirugía de cadera?


Las artroplastias de cadera han tenido un gran éxito durante más de 30 años. Millones de personas que han sufrido dolor de cadera y artrosis han experimentado alivio y recuperado movilidad gracias a la artroplastia total de cadera. En todo el mundo, se realizan cientos de miles de artroplastias de cadera al año. La tasa de complicaciones después de la artroplastia total de cadera es reducida. Las complicaciones graves, como infección de la articulación de cadera, se producen en aproximadamente el 1,0 % de los pacientes1. Las complicaciones médicas importantes, como infarto de miocardio o ictus, se producen con una frecuencia aún menor. (Naturalmente, las enfermedades crónicas pueden incrementar la posibilidad de que surjan complicaciones.)
 
Todas las intervenciones quirúrgicas tienen riesgos y beneficios. Los resultados individuales dependerán de sus circunstancias personales y la recuperación llevará tiempo. La duración de la prótesis de cadera dependerá de muchos factores y cada persona es única. Solo su médico podrá comentar este aspecto de la intervención con usted.
Durante la intervención y después de ella pueden producirse las siguientes reacciones o complicaciones, que pueden precisar atención médica (como otra intervención) y la retirada del implante:
Luxación del implante y diferencia en la longitud de las piernas
Las complicaciones más frecuentes de la artroplastia de cadera son el aflojamiento o luxación del implante y una ligera diferencia en la longitud de las piernas. El equipo médico que lo atienda podrá comentar estas cuestiones con usted.
Trombos
La formación de trombos en las venas de las piernas es una posible complicación de la artroplastia de cadera. El cirujano preparará un programa de prevención, que puede consistir en la elevación periódica de las piernas, ejercicios de las piernas de rodilla hacia abajo para mejorar la circulación, medias de compresión y medicación anticoagulante.
Infección
La infección es un riesgo presente en cualquier intervención quirúrgica. Según un estudio reciente, aproximadamente el 1,0 % de los pacientes contraen una infección en los dos primeros años1. Si la infección se produce después de la artroplastia total de cadera, se debe normalmente a la entrada de bacterias en la circulación sanguínea durante una intervención dental o por infección en las vías urinarias, la piel o las uñas. Aunque estas complicaciones no sean frecuentes, cuando se producen pueden retrasar la recuperación total.
En los dos primeros años después de la artroplastia de cadera, es posible que el médico le mande tomar antibióticos de forma preventiva antes de intervenciones dentales o quirúrgicas que pudieran permitir la penetración de bacterias en la circulación sanguínea. Como norma, hable con el cirujano ortopédico o con el dentista para saber si sigue necesitando antibióticos de forma preventiva antes de otras intervenciones.
Osteólisis
El hueso contiguo al implante de la cadera puede descomponerse (un proceso denominado osteólisis) debido a la reacción de su organismo a partículas que pueden deberse al:
• Contacto directo de los componentes de plástico y metal.
• Contacto entre los componentes de la cadera y el cemento óseo.
• Contacto entre los componentes de la cadera y las partículas de hueso natural que existen entre las partes móviles de la cadera, lo que puede dar lugar a más partículas o dañar los componentes del implante.
Fractura del implante
Se han descrito casos de fractura del implante después de la artroplastia total de cadera. Normalmente, se produce en:
• Pacientes con expectativas de rendimiento poco realistas.
• Pacientes obesos y/o con sobrepeso.
• Pacientes físicamente activos.
Para minimizar la posibilidad de fractura del implante, es importante seguir las indicaciones médicas y evitar una actividad excesiva o inadecuada.
Otros riesgos
• Es posible que en el futuro sea necesario retirar o sustituir el sistema del implante o sus componentes.
• Aunque de forma aislada, se han descrito casos de reacciones alérgicas al metal de los implantes de cadera. Informe al médico si tiene algún síntoma de alergia.
• La luxación puede deberse a una colocación inadecuada de los componentes del implante.
• Los componentes del implante pueden soltarse o desplazarse debido a una cementación inadecuada o al impacto por caídas o golpes.
• Los trastornos cardiovasculares asociados al uso de cemento óseo incluyen formación de trombos, reducción de la tensión arterial, infarto de miocardio y, en casos aislados, la muerte.
Cuándo no está indicada la artroplastia de cadera
Debido a los riesgos, el médico puede decidir que la artroplastia de cadera no está indicada en su caso si:
• Tiene una infección o antecedentes de infección.
• No tiene hueso suficiente o el hueso no es lo bastante fuerte para soportar una nueva cadera.
• Tiene lesiones nerviosas en la zona de la cadera.
• Tiene músculos dañados o no funcionales en la cadera.
• La cadera es muy inestable.
• Los huesos no están totalmente maduros o desarrollados.
• Presenta una pérdida ósea considerable o una gran pérdida de masa ósea (osteoporosis).
• La articulación de la cadera ya se ha fusionado anteriormente y es estable, funcional e indolora.
• Padece artritis reumatoide y lesiones cutáneas activas/anteriores (debido al mayor riesgo de infección).