miércoles, 11 de junio de 2014

DEDO EN MARTILLO Y DEDO EN GARRA


El dedo en martillo y dedo en garra son deformidades comunes de los dedos, que a menudo ocurren junto con un hallux valgus (deformidad del dedo gordo del pie).

El dedo en martillo produce una flexión duradera de la articulación del extremo de los dedos del pie, mientras que un dedo en garra se caracteriza por una articulación sobrecargada en las articulaciones del centro y extremo de los dedos del pie. Existen varias causas para la formación de los dedos en martillo o dedos en garra, por ejemplo los siguientes:


Años de uso de calzado cerrado muy apretado

Posiciones defectuosas del pie, como pie plano y pie valgo

Trastornos neurológicos y enfermedades de los pies

                                                              Vista lateral: dedo en martillo.
Los síntomas típicos del pie en garra incluyen dedos torcidos y puntos de presión dolorosos y callos en todo el pie. Los dedos en martillo y los dedos en garra se acortan cada vez más con el tiempo, ocupando más espacio en altura, con lo que los dedos presionan progresivamente en el zapato, en particular sobre la parte del zapato sobre los dedos. Por eso siempre se producen allí dolorosas callosidades y callos, y también en otras protuberancias y puntos de presión del pie. Estas señales proporcionan pruebas sólidas para el diagnóstico. En las radiografías los pies de garra son claramente visibles, y además así se puede verificar si los dedos del pie afectados se han desplazado de su articulación (luxación o dislocación) y si las articulaciones tienen alteraciones artríticas.
Sin tratamiento adecuado, la condición de los pies afectados se sigue deteriorando. El curso progresivo del pie en martillo y en garra no siempre se puede reducir con medidas conservadoras, incluso desde las primeras etapas, como la gimnasia orientada a los dedos del pie, los almohadillados y llevando zapatos abiertos. Por lo tanto, los pies en martillo o en garra suelen requerir una operación en algún momento, para corregir la mala posición de los dedos, con lo que las posiciones defectuosas y anquilosamientos se pueden eliminar permanentemente enderezando los dedos torcidos.
 

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